Shafia y su familia son cristianos, en un lugar donde los que siguen a Cristo son considerados blasfemos. La ley del Islam dice que los traidores a la fe musulmana, deben ser muertos.

El hermano de Shafia fue asesinado. Ella fue secuestrada y abusada por meses. Fue forzada a trabajar haciendo ladrillos en un horno, por una escasa cantidad de dinero al día. 

Pero en el medio de su sufrimiento, Shafia encontró una esperanza en Jesucristo, y la capacidad de perdonar a sus abusadores. 

¿Por quién vas a orar hoy?